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La Liga se para, pero tras este respiro al Barça le espera un acelerón de padre y señor mío, con ocho partidos en un mes. Un final de año cuesta arriba con la visita del Madrid por medio, la Champions en el aire y el viaje a Abu Dhabi en busca del Mundial de Clubs, el único título que se le resiste, y que cerraría el círculo virtuoso que inició el equipo de Guardiola con la sexta copa, todo un símbolo para reforzarle todavía más en su condición del mejor Barça de la historia. Así que tras el parón será cuestión de tomar carrerilla para no quedarse a medio camino y acabar el año más mágico como se merece.
El Camp Nou se despedirá mañana de los suyos hasta dentro de dos semanas con lo que seguramente será un trámite en familia. La Copa está liquidada gracias al 0-2 de León y la Cultural llega más con ánimo de pasearse que de plantar cara. Nada que ver con la visita del Alcorcón al Bernabéu. Total, que al campeón no le queda más que dejar pasar esos 90 minutos, mientras que el Madrid se juega ya el primer título de ese triplete con el que no hace tanto ya andaba tonteando.
INTER Y MADRID
Pero a la que los culés vuelvan a su asiento ya no tendrán tiempo de relajarse. La próxima cita en casa servirá para reencontrarse con Etoo. Y ahí deberían escucharse aplausos. Y con Mourinho. Y es probable que vuelvan los pitos como en sus tiempos del Chelsea. Para su desgracia, volverá a sentarse en el banquillo visitante después de haber creído estar muy cerca del que acabó ocupando Guardiola, el hombre de las cinco copas. Pero esta vez se jugará menos que su colega. Inesperadamente, el futuro del campeón está en el aire, pendiente de sí mismo, pero obligado a sumar cuatro puntos en las últimas jornadas.
Y a ese enorme duelo le seguirá otro. Cinco días después, el Madrid de Florentino desfilará por el Camp Nou y será el momento de debatir con el balón en el suelo lo que ahora algunos se empeñan en debatir sin muchos más argumentos que las ganas de acabar con el reinado azulgrana por más que los números aún estén de su lado. No solo es líder en la Liga sino que tiene un punto más que hace un año, a pesar de que la sensación que parece imponerse es que no funciona tan bien. El problema de las comparaciones que ya anticipó Guardiola y que le perseguirán partido tras partido.
MESSI, CON ARGENTINA
Pero el técnico no alberga dudas. "Tengo una fe indestructible en estos jugadores y en este equipo", proclamó el viernes, antes de dar una nueva muestra de que no hablar por hablar al dejar en el banquillo a cuatro piezas mayores como son Messi, Xavi, Iniesta y Alves. El juego se resintió --cómo no va a resentirse-- pero el marcador, no, y el equipo resolvió sin problemas un duelo más, a la espera de poder seguir afinándose ante lo que le viene por delante.
Con el parón y el éxodo de internacionales, hay algo inquietante. Uno de los muchos que desaparecerá es Leo Messi. Eso significa que volverá a reencontrarse con Argentina para jugar contra España y, sobre todo, con Maradona, una compañía que últimamente no le ha sentado nada bien. Y si a alguien necesita el Barça en este acelerón final es al Messi que dentro de unas semanas será coronado como el mejor del mundo. Al Messi del Barça.
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